Venezuela se posicionó como el segundo mayor proveedor de petróleo de las refinerías estadounidenses, en un contexto marcado por las dificultades para recibir crudo procedente de Medio Oriente y una creciente demanda de hidrocarburos pesados en Estados Unidos.
Datos federales estadounidenses correspondientes a la semana finalizada el 7 de agosto indican que Venezuela exportó un promedio de 743.000 barriles de crudo por día (bpd) hacia territorio estadounidense, superando a otros productores de la región.
México ocupó el tercer lugar con cerca de 303.000 bpd, mientras las refinerías estadounidenses mantienen una importante demanda de crudos pesados debido a las características de buena parte de su capacidad de procesamiento.
El aumento de los despachos venezolanos coincide con señales de recuperación de su infraestructura energética después de los terremotos registrados en junio. De acuerdo con el balance disponible hasta el 14 de agosto, el parque refinador venezolano había retomado sus operaciones con normalidad y el sistema eléctrico se mantenía estable.
La recuperación también ha favorecido el interés de compañías internacionales por el sector energético venezolano. En abril, la empresa mixta Petropiar S.A., en la que Chevron mantiene una participación de 30 %, recibió derechos para reactivar operaciones en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las principales regiones productoras de hidrocarburos del país.
El gas gana relevancia
El potencial energético de Venezuela se extiende más allá del petróleo. Las reservas de gas natural asociado a los yacimientos petroleros también han comenzado a atraer la atención de empresas internacionales.
Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) calcula que Venezuela posee alrededor de 197 billones de pies cúbicos de reservas de gas asociado a sus depósitos de crudo. Este recurso podría adquirir un papel relevante en una eventual recuperación e incorporación del país a los mercados energéticos internacionales.
En esa línea, la compañía británica BP suscribió acuerdos para desarrollar sectores del campo Loran, cuyo potencial se calcula en aproximadamente 4 billones de pies cúbicos de gas recuperable.
Sin embargo, especialistas advierten que el aumento de la producción y las exportaciones no significa una recuperación inmediata de la industria petrolera venezolana. Años de falta de inversión, problemas de infraestructura y el impacto de las sanciones internacionales han limitado de manera considerable la capacidad operativa del sector.
Por ello, aunque Venezuela recupera protagonismo como proveedor de crudo pesado para Estados Unidos y aumenta el interés por sus reservas de gas, la recuperación integral de su industria energética podría requerir varios años de inversión, mantenimiento y modernización de sus instalaciones.
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