El gobierno de Estados Unidos rechazó una iniciativa presentada por Irán para reactivar la circulación en el estrecho de Ormuz, al entender que la propuesta buscaba imponer condiciones que vulneran el carácter internacional de esa vía estratégica. Según Washington, Teherán pretendía supeditar el paso de embarcaciones a su autorización previa e incluso establecer un sistema de cobro por el tránsito.
No podemos permitir que se salgan con la suya. Debemos asegurarnos de que cualquier acuerdo que se alance les impida definitivamente avanzar hacia un arma nuclear en cualquier momento. Si con abrir el estrecho quiere decir que sí, que el estrecho está abierto siempre y cuando coordinen con Irán, obtengan nuestro permiso o los haremos volar por los aires y nos paguen, eso no es abrir un estrecho», afirmó Rubio en una entrevista a Fox News.
El secretario de Estado, Marco Rubio, cuestionó duramente la oferta y señaló que permitir ese tipo de esquema equivaldría a aceptar un control unilateral sobre una ruta clave del comercio global. En declaraciones televisivas, remarcó que no se puede considerar “abierto” un paso marítimo si su uso depende del permiso de un solo país.
La propuesta iraní, transmitida a través de mediadores paquistaníes, planteaba una desescalada del conflicto, incluyendo la reapertura del estrecho, a cambio de que Estados Unidos levantara el bloqueo naval sobre puertos iraníes. Sin embargo, el plan dejaba fuera cualquier discusión sobre el programa nuclear de Irán, un punto que Washington considera innegociable.
Rubio insistió en que ese aspecto sigue siendo el núcleo del problema y expresó dudas sobre la voluntad real de Irán para alcanzar un acuerdo duradero. A su juicio, las autoridades iraníes utilizan las negociaciones como una herramienta para ganar tiempo, sin renunciar a sus ambiciones nucleares.
En paralelo, se frustró una posible ronda de conversaciones directas tras la cancelación de un viaje de enviados estadounidenses a Islamabad. Poco después, el presidente Donald Trump afirmó haber recibido una nueva propuesta iraní, aunque sin precisar su contenido, reiterando que cualquier entendimiento deberá incluir el desmantelamiento del programa nuclear.
Mientras tanto, el canciller iraní continuó su agenda diplomática con visitas a Omán y Rusia, donde buscó respaldo político. Moscú y Pekín han mantenido su apoyo a Teherán frente a las sanciones estadounidenses, en un contexto de creciente polarización internacional.
El estrecho de Ormuz sigue sin actividad normal desde el inicio de las hostilidades. Este corredor es clave para el suministro energético mundial, ya que por allí circula una porción significativa del petróleo y gas comercializados a nivel global. Su cierre ha impactado en los precios internacionales y en la inflación de múltiples economías.
A nivel interno, también crecen las incógnitas en Irán tras la reciente sucesión en el liderazgo supremo. La falta de apariciones públicas del nuevo líder ha generado interrogantes sobre su consolidación en el poder, añadiendo un factor de incertidumbre a un escenario ya de por sí complejo.
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