El 26 de abril de 2026 marcó un quiebre definitivo en la historia del atletismo.
El keniano Sabastian Sawe detuvo el cronómetro en 1h59:30, cifra que lo acreditó como el primer hombre en completar un maratón oficial por debajo de las dos horas.
El podio completo, integrado por Yomif Kejelcha y Jacob Kiplimo, también rebajó el anterior récord mundial de Kelvin Kiptum, evidenciando que el deporte entró en una fase de evolución tecnológica imparable.
A diferencia del intento no homologado de Eliud Kipchoge en 2019, la marca de Sawe cumplió con todas las normativas de World Athletics.
El éxito radicó en una «tormenta perfecta» de factores. Expertos señalan una genética privilegiada, condiciones climáticas óptimas y, fundamentalmente, el uso de calzado con placa de carbono.
Sawe utilizó las Adidas Adizero Adios Pro Evo 3, una zapatilla de apenas 97 gramos diseñada para minimizar la fatiga y maximizar el retorno de energía en cada zancada.
Según EFE, leyendas del maratón como Martín Fiz y Abel Antón coincidieron en que el calzado de última generación permitió a los atletas correr entre tres y cuatro minutos por debajo de sus capacidades naturales.
Además de la ingeniería textil, el avance en cámaras hiperbáricas, suplementación personalizada y técnicas de presoterapia resultó determinante para que Sawe, un joven que comenzó trabajando en campos de maíz en Kenia, alcanzara la cima del olimpismo moderno.
La victoria de Adidas sobre Nike en esta «guerra de marcas» sugirió que el límite de 1h59 es apenas el comienzo de una nueva frontera para la humanidad.
El Nacional


