Después de una prolongada espera de siete meses, el estado Nueva Esparta vuelve a recibir agua potable a través del ramal del sistema Turimiquire. Este reinicio se produce tras un colapso en el túnel de trasvase en el estado Sucre, que había dejado a las comunidades en una situación crítica.
La gobernadora de la entidad, Marisel Velásquez, confirmó el regreso del servicio, subrayando que el recurso hídrico comenzará a fluir inicialmente en el municipio Tubores. Este avance es visto como un alivio fundamental para los neoespartanos, quienes habían enfrentado largas esperas por la restitución del servicio.
Sin embargo, la reactivación del Turimiquire no significa que el agua inundará de inmediato toda la isla. La distribución será un proceso gradual de presurización progresiva. Según la planificación oficial, una vez que las redes del municipio Tubores estén estabilizadas y completadas, el suministro de agua se extenderá secuencialmente a los municipios Díaz, Marcano, García y Gómez.
Además, la entrada en funcionamiento de este ramal aliviará la carga operativa del sistema Clavellinos. Esta maniobra técnica permitirá que Clavellinos se encargue exclusivamente del resto de las jurisdicciones, lo que incrementará la presión hidráulica global en la red y reducirá de manera significativa los ciclos de distribución para toda la región insular.
¿Podrá este avance técnico transformar la calidad de vida de las comunidades neoespartanas, que han lidiado con la escasez de agua durante tanto tiempo?


