El Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para votar este martes una resolución suavizada sobre la crisis en el estrecho de Ormuz, en un intento por destrabar una situación que ya impacta en la economía global. El texto, que ha sido modificado en varias ocasiones para evitar un posible veto, deja de lado cualquier mención al uso de la fuerza, una de las principales demandas iniciales de los países del Golfo.
La votación está prevista para las 11:00 en Nueva York, aunque su aprobación sigue siendo incierta. La propuesta original, impulsada por Baréin con el respaldo de Estados Unidos, buscaba autorizar explícitamente a los Estados a emplear medios militares para garantizar la libre navegación. Sin embargo, la oposición de miembros permanentes como Rusia, China y Francia obligó a rebajar considerablemente el tono.
El nuevo borrador apuesta por un enfoque más prudente. En lugar de avalar acciones militares, insta a los países a coordinar medidas defensivas para proteger el tránsito marítimo, incluyendo la escolta de buques comerciales. Al mismo tiempo, exige a Irán que ponga fin de inmediato a cualquier acción que obstaculice la navegación o ataque embarcaciones en la zona.
La tensión se produce en un contexto crítico: Irán mantiene bloqueado el estrecho desde finales de febrero, tras una ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel. Esta vía es clave para el transporte de petróleo, por lo que su interrupción ha generado preocupación en los mercados energéticos internacionales.
El factor tiempo añade presión. La votación en la ONU ocurre pocas horas antes de que expire el ultimátum fijado por Donald Trump, quien advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo con Irán, Estados Unidos podría atacar infraestructuras estratégicas del país.
Desde Baréin, su embajador ante la ONU denunció lo que calificó como “terrorismo económico”, subrayando el impacto global de la crisis. Por su parte, Francia ha mostrado una postura más flexible tras la inclusión de un lenguaje que limita cualquier respuesta a acciones defensivas.
Aun así, el desenlace sigue en duda. Rusia y China, aliados de Teherán, podrían bloquear la resolución, como ya ocurrió con intentos previos. Analistas consideran que el texto actual representa un delicado equilibrio: condena la actuación iraní sin abrir la puerta a una escalada militar respaldada por la ONU.
Las autorizaciones del Consejo de Seguridad para el uso de la fuerza son poco habituales y suelen marcar momentos clave en la política internacional, lo que explica la cautela de varios países ante el riesgo de una mayor confrontación.
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