El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) informó que este 1 de junio comenzó oficialmente la temporada de huracanes en el océano Atlántico norte, el mar Caribe y el golfo de México, un período que se extenderá hasta el próximo 30 de noviembre y que será monitoreado de manera permanente por los organismos especializados.
De acuerdo con las proyecciones difundidas por el ente meteorológico, durante los próximos seis meses podrían formarse entre ocho y 14 tormentas tropicales con vientos sostenidos superiores a los 63 kilómetros por hora. De ese total, entre tres y seis sistemas tendrían el potencial de evolucionar hasta convertirse en huracanes.
Las autoridades explicaron que estos fenómenos forman parte del comportamiento habitual de la temporada ciclónica en la cuenca atlántica, una de las regiones con mayor actividad meteorológica del planeta durante la segunda mitad del año.
Los pronósticos elaborados por organismos internacionales apuntan a que la temporada 2026 presentará una actividad ligeramente inferior a los registros históricos promedio. Según estimaciones de especialistas en meteorología y climatología, existe una probabilidad significativa de que el número de sistemas tropicales se mantenga por debajo de los niveles observados en años más activos.
En ese sentido, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) estima un 55 % de probabilidad de que la actual temporada se ubique por debajo del promedio habitual, aunque los expertos recuerdan que incluso una temporada moderada puede generar fenómenos de gran intensidad capaces de producir importantes impactos en zonas costeras e insulares.
El Inameh destacó que mantendrá el seguimiento constante de cualquier sistema atmosférico que pueda representar riesgos para Venezuela o para otros países del Caribe, emitiendo boletines informativos y alertas oportunas cuando las condiciones lo ameriten.
Asimismo, los especialistas recomiendan a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales y atender las orientaciones de los organismos de protección civil, especialmente en comunidades vulnerables a inundaciones, crecidas de ríos o deslizamientos de tierra asociados a fuertes precipitaciones.
La temporada de huracanes en el Atlántico suele alcanzar su punto de mayor actividad entre agosto y octubre, meses durante los cuales se registra históricamente la formación de la mayoría de los ciclones tropicales que afectan a la región.
Aunque Venezuela rara vez recibe el impacto directo de huracanes de gran intensidad, las bandas nubosas asociadas a estos sistemas pueden provocar lluvias significativas y generar afectaciones en distintas zonas del territorio nacional, por lo que las autoridades insisten en la importancia de la prevención y el monitoreo permanente.
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