Funcionarios del Gobierno de Estados Unidos han explorado discretamente el interés de petroleras estadounidenses en un eventual retorno a Venezuela, en un escenario hipotético de cambio político en el país.
De acuerdo con el medio especializado Político, los contactos se realizaron este miércoles a través del Departamento de Estado y con la intermediación de un exalto directivo de la estatal venezolana Pdvsa.
Según fuentes consultadas por el medio, las compañías energéticas no mostraron disposición a retomar operaciones en el país sudamericano.
Entre los principales factores señalados figuran la volatilidad política, el entorno de sanciones y los actuales precios del petróleo, que reducen el atractivo económico de una inversión de alto riesgo.
Este sondeo se produce en medio de un endurecimiento del discurso del presidente Donald Trump, quien en los últimos días ha manifestado abiertamente el interés de Washington en recuperar antiguos derechos petroleros que empresas estadounidenses tuvieron en Venezuela, país que posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo.
Durante su primer mandato, Trump impulsó un amplio esquema de sanciones contra el Gobierno de Nicolás Maduro, afectando directamente a la industria petrolera, principal fuente de ingresos de la nación.
Estas medidas han sido reforzadas recientemente con la incautación de un petrolero que transportaba crudo venezolano y con una mayor presencia militar estadounidense en el Caribe.
En paralelo, Estados Unidos ha intensificado operaciones navales bajo el argumento de combatir el narcotráfico, incluyendo ataques contra embarcaciones que, según Washington, salían de Venezuela con cargamentos de droga, acciones que han dejado decenas de fallecidos.
La estructura actual del sector petrolero venezolano tiene sus raíces en la nacionalización de 1976, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, y fue profundizada en 2007 bajo la presidencia de Hugo Chávez, cuando se obligó a las transnacionales a convertirse en socias minoritarias del Estado o abandonar el país.
Pese al clima de confrontación, la petrolera estadounidense Chevron mantiene operaciones limitadas en Venezuela gracias a una licencia especial otorgada por el Departamento del Tesoro.
No obstante, voces clave de la Casa Blanca, como el subjefe de gabinete Stephen Miller, han reiterado críticas a la nacionalización petrolera, calificándola como una expropiación histórica de activos estadounidenses.
Mientras Washington insiste en que su estrategia busca debilitar redes de narcotráfico, Caracas rechaza estas acusaciones y ha llamado a la organización de milicias civiles ante lo que considera una amenaza externa creciente.
Fuente: Versión Final


