El economista Manuel Sutherland, Coordinador del Doctorado en Estudios del Desarrollo del CENDES de la UCV, destacó que el programa requerirá “un rescate del sistema eléctrico” para poder instalar las industrias alrededor de los pozos, ya que actualmente hay un déficit que obliga a un racionamiento diario del suministro en algunas regiones. Si bien ello tomaría tiempo y necesita inversiones que estimó en más de US$ 15.000 millones, ya representa una transformación necesaria luego de años de falta de mantenimiento.
Además, Sutherland subrayó que los montos mencionados de hasta US$ 100.000 millones no llegarían en el corto plazo. “Sería una inversión que vendría fraccionada. No es que van a venir diez empresas y van a poner mañana US$ 100.000 millones en el país, eso no funciona así. Son inversiones que serán de 10 millones, 20 millones, 100 millones, e irán creciendo poco a poco, en la medida en que se aclare el panorama jurídico y electoral”, explicó.
De todos modos, subrayó que incluso una inversión anual de US$ 5.000 millones equivaldría a “prácticamente el 50 % del mercado cambiario anual proyectado”, lo que contribuiría a aliviar el grave problema de liquidez. En tanto, Luís Vicente León apuntó: “En una economía tan pequeña, cuando tienes al frente un proyecto de esa magnitud, su impacto sobre el país es muy grande y muy rápido, porque genera cambios de expectativas que mejoran el ambiente de inversión”.
Si bien el acuerdo no resolvería el problema más inmediato de EE.UU., analistas venezolanos señalan que el beneficio llegaría en primer lugar a Venezuela. Allí, las inversiones podrían tener efectos económicos incluso antes de lograr aumentar la producción petrolera.
“Un acuerdo petrolero sobre greenfields (campos sin desarrollo previo), que es básicamente éste, es un acuerdo que exige un proceso de construcción de infraestructuras de todo tipo. Es sobre todo infraestructura eléctrica que no existe hoy en el país y que necesita recursos, inversión, tecnología y, sobre todo, toda una plantilla de apoyo en clusters alrededor, que, sin duda, tiene un efecto multiplicador sobre la economía”, dijo el economista Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanálisis.
En el mismo sentido, remarcó que los nuevos campos “necesitan cinco o diez años para poderse desarrollar”. Sin embargo, insistió en que la llegada de la inversión “ya genera un repunte” económico, especialmente luego de que el PBI del país haya sufrido una caída tan fuerte desde 2014, cercana al 70 %.
Tanto León como Sutherland expresaron sus dudas por la escasa información divulgada en los primeros días, incluso con algunas contradicciones entre Washington y Caracas por el plazo de las concesiones, y sobre el optimismo de las autoridades en alcanzar tales cifras de inversión.
Entre los desafíos que conllevan un acuerdo de este tipo, Sutherland indicó que Venezuela necesita otro tipo de enfoque en las autoridades para evitar que la entrada de capitales genere distorsiones.
“Para un gobierno acostumbrado a gastar a manos llenas y a recibir enormes ingresos por exportaciones, eso (las inversiones) sería agua: se lo gastarían en nada y no repercutiría para la población más desfavorecida”, advirtió. Según dijo, son necesarias “nuevas instituciones económicas y nuevas reglas, pueda cambiar la estructura monetaria, política y cambiaria de la nación”, para no seguir el camino de microdevaluaciones y emisión grotesca de dinero sin respaldo… “Si no, no importa la cantidad de dinero que entre, se va a licuar”, dijo.
El economista destacó también que hay un déficit de talento, luego del éxodo migratorio en el que más de 8 millones de venezolanos salieron del país. “En su mayoría fueron profesionales y técnicos de entre 25 y 55 años. El bono demográfico se cortó por completo y hay una severa escasez de mano de obra. Es bastante difícil atraer a venezolanos que están trabajando en otras partes del mundo”, dijo Sutherland. “Realmente no hay el personal adecuado para eso, y el que hay es muy poco en cuanto a número, o está avejentado, o es demasiado joven y le falta experiencia. Venezuela exportó millones de trabajadores con posgrados, con experiencia y con trabajo en varias trasnacionales. Eso toma tiempo formarlo”, lamentó.
Una producción que ya estaba en ascenso
Venezuela registra desde hace dos años un aumento lento pero sostenido de la producción petrolera, que en los últimos meses superó el millón de barriles diarios de crudo, cifra que no se alcanzaba desde inicios de 2019, aunque todavía lejos de los más de 3 millones que producía a fines de la década de los noventa.
León afirmó que la entrada de divisas por ese aumento ya estaba teniendo efectos y que incluso sería mayor en el último trimestre, por el aumento de precios internacionales en los últimos meses que tiene un rezago en llegar a las arcas. Sin embargo, apuntó que ese camino no necesariamente es sostenible sin las nuevas inversiones y “sin resolver el problema de fondo”.
Con este panorama, aún si se confirman las inversiones, ¿cuándo la población comenzaría a sentir una mejora? Para León, “esa es una historia más compleja”, ya que un crecimiento del PBI, incluso mayor del de los últimos meses, no necesariamente se traslada a beneficios palpables.
Trabajar a la velocidad Trump: Wright promete progreso para Venezuela en firma de acuerdo petrolero
Uno de los primeros objetivos mencionados por Rodríguez es llevar la producción a 1,5 de millones de barriles diarios. León consideró obvio que con ese piso habrá una mejoría en algunos indicadores económicos, pero si eso se estanca “las demandas sociales van a seguir allí”.
“Es decir, ¿tienes más plata? Sí, pero se te van 5 o 6 horas la luz en Barquisimeto o en San Cristóbal, o en Mérida o Maracaibo, o sea, un problema de infraestructura eléctrica o de agua, eso no se ha resuelto. Yo diría que para el tema eléctrico básico necesitas por lo menos un año más antes de que la población pueda percibir que hay un mejor manejo”, comentó.
El investigador agregó que es “si (el acuerdo) es suficiente, si es justo, si es comparativo con el resto del mundo, esa es otra historia”, por las ventas al costo del 20 % de la producción a EE.UU. que consigna la adjudicación. “Pero que va a haber crecimiento, no me cabe la menor duda”, puntualizó.


