Funcionarios de la administración del presidente Donald Trump se reunieron esta semana en Caracas con ejecutivos de alto nivel de empresas mineras y de materias primas de Estados Unidos con el objetivo de atraer inversión privada hacia el desarrollo de la riqueza mineral de Venezuela. La iniciativa forma parte de un esfuerzo estratégico para reactivar el sector de recursos naturales tras cambios políticos recientes en el país.
El secretario del Interior de EE. UU., Doug Burgum, aseguró a los empresarios reunidos que el potencial de los recursos venezolanos es “extraordinario” y que, trabajando de manera conjunta, se pueden generar las condiciones económicas necesarias para que el capital, la tecnología y el talento fluyan hacia proyectos de largo plazo.
Durante la reunión, que tuvo lugar en un hotel de Caracas y reunió a alrededor de dos docenas de ejecutivos de firmas como Peabody Energy, Hartree Partners y Trafigura, se destacó el objetivo de atraer inversiones en minerales críticos y materias primas que son esenciales para la industria global, incluyendo metales utilizados en tecnologías avanzadas, energía y comunicaciones.
Paralelamente, Laura Dogu, encargada de negocios de EE. UU. en Venezuela, describió al gobierno interino como “comprometido” y dispuesto a facilitar un marco abierto para el desarrollo económico y la inversión extranjera, aunque reconoció que el proceso “no será perfectamente fácil”.
Venezuela cuenta con amplias reservas de minerales como bauxita, cobre, coltán, oro, diamantes y carbón, muchos de ellos clasificados como críticos para sectores tecnológicos y energéticos. En ese contexto, Estados Unidos busca reducir su dependencia de China en las cadenas globales de suministro de minerales vitales para productos como teléfonos móviles, baterías y motores a reacción.
La reunión se produjo días antes de que el gobierno interino venezolano anunciara una propuesta de reforma a la ley minera, que será presentada ante la Asamblea Nacional para crear un marco jurídico más atractivo para los inversores extranjeros. Estos cambios buscan facilitar la entrada de capitales y generar empleos, aunque aún deben ser discutidos y aprobados.
La presencia de altos ejecutivos empresariales y la agenda bilateral reflejan un interés creciente de Washington por integrar a Venezuela en los mercados globales de materias primas, bajo un nuevo contexto político y económico.
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