El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estima que 3,9 millones de niños y niñas viven en las regiones afectadas por los sismos en Venezuela, lo que pone en riesgo su integridad física y su estado emocional.
Según el balance que maneja el organismo, varios niños y niñas están en la lista de fallecidos tras el desplome de edificios y casas que ocasionó el doble terremoto. En entidades como La Guaira, se registró el colapso de al menos 100 edificios.
«A medida que se conoce mejor la magnitud de los daños, la seguridad, la protección y el bienestar de los niños deben seguir siendo el eje central de respuesta», señaló Catherine Russel, directora ejecutiva de Unicef.
Estudios realizados por el organismo señalan que el grupo infantil es el más vulnerable cuando ocurren desastres de gran magnitud, como los ocurridos en Venezuela el miércoles. Posteriormente, a ese tipo de eventos naturales los niños afectados pueden sufrir lesiones, además de enfrentarse a la separación familiar, el desplazamiento y escenarios de angustia.
La Unicef advierte que los niños pueden ser privados de servicios esenciales como atención médica, agua potable, educación y protección social.
El fondo de la ONU dedicado a proteger los derechos de todos los niños y adolescentes a nivel global informó en un comunicado publicado en su cuenta de Instagram que está evaluando, junto a las autoridades del gobierno interino de Delcy Rodríguez, las necesidades de las poblaciones afectadas para apoyar en las labores de respuesta, y así garantizar que los niños y sus familias tengan acceso a servicios de atención médica, agua potable y apoyo psicosocial.
El Nacional


