Ucrania acusó este martes a Rusia de haber lanzado el ataque más potente del año contra su infraestructura energética, dejando a cientos de miles de personas sin calefacción en plena ola de frío extremo, en la víspera de una nueva ronda de negociaciones para frenar la guerra.
Los bombardeos, ocurridos cuando las temperaturas descendieron por debajo de los –20 °C, causaron la muerte de dos adolescentes en Zaporiyia y dejaron al menos seis heridos en Kiev. Según las autoridades, más de 1.100 edificios quedaron sin calefacción en la capital, mientras que en Járkov más de 100.000 hogares se vieron afectados.
El ataque se produjo un día antes de la segunda ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos en Abu Dabi y horas antes de la llegada del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien afirmó que acciones como estas “no demuestran seriedad respecto a la paz”.
El presidente Volodímir Zelenski denunció un “ataque deliberado” con un número récord de misiles y acusó a Moscú de aprovechar una pausa previa para acumular armamento y golpear durante los días más fríos del año.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 71 misiles y 450 drones. El mayor proveedor privado de energía del país confirmó que se trató del ataque más intenso desde comienzos de 2026.
Las negociaciones para poner fin al conflicto, que ya cumple casi cuatro años, siguen estancadas, principalmente por las exigencias territoriales de Moscú, que controla alrededor del 19 % del territorio ucraniano.
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